Emancipación Animal

2:40 Min. Subtítulos en español.

La explotación animal depende de una asimetría de poder que deja a los animales sin posibilidad real de resistir dentro de estructuras humanas de dominación. Así, el veganismo responde a esto estableciendo un límite moral: no convertir a otros seres sintientes en instrumentos de nuestra voluntad.

Archivo

Conceptos empleados en los discursos animalistas, partiendo del veganismo como base moral.

Foto por Valeria Hutter

El abolicionismo es un movimiento político que busca eliminar una institución o práctica que considera injusta o inmoral. Por ejemplo, en la historia se luchó por abolir la esclavitud humana, y en la actualidad también existen posturas abolicionistas que hacen frente a la prostitución, al sistema carcelario, al trabajo infantil, entre otros.

Ahora bien, cuando hablamos del abolicionismo animal decimos que no deberíamos usar a los animales como si fueran objetos, recursos o propiedad. Es decir, no es cuestión de darles un trato “humanitario”, sino de dejar de explotarlos por completo. En este sentido, el veganismo es el principio que permite llevar esta postura a la práctica, por lo tanto, su base es inherentemente abolicionista.

Foto por Narno Beats

Adoctrinar es el proceso por el cual nos enseñan ideas, valores y creencias de manera acrítica e irreflexiva. En el caso de los animales, el adoctrinamiento busca que veamos normal su explotación. Desde pequeños, aprendemos a valorarlos en función de su utilidad para: alimento, ropa, entretenimiento, trabajo, experimentos, transporte u otros usos, sin cuestionar su moralidad. Así, el adoctrinamiento refuerza formas de poder que se sustentan en sistemas de creencias culturales, económicas, políticas y religiosas.

Foto por StockSnap

El animalismo es un movimiento sociopolítico en defensa de los animales. Cualquier persona que sienta una preocupación moral por ellos podría llamarse animalista. Aun así, el término es ambiguo porque dentro hay posturas que buscan “mejorar” la situación de los animales, pero que no comparten el propósito del veganismo: abolir la explotación, el estatus de propiedad y la relación de dominio.

Actualmente, gran parte del animalismo se basa en tres posturas. La primera es la bienestarista, que busca que los animales sufran menos mientras son explotados. La segunda es la proteccionista, que se enfoca en proteger sólo a algunas especies según lo útiles o cercanas que nos resultan. La tercera es la prohibicionista, que busca eliminar prácticas consideradas crueles.

Foto por gayulo

El antropocentrismo es la idea de que el ser humano es el centro del universo y que todo lo que existe es para su beneficio. Por este motivo, se concibe como dueño de la naturaleza y se atribuye el derecho a usar y dominar a los animales. Esta forma de pensar se ampara en la excepcionalidad humana para sostener una doble tesis: todos los humanos tenemos el mismo estatus moral y, además, nuestro estatus es superior al de los demás animales. Así trazamos una línea entre “lo humano” y “lo animal” para justificar su explotación. Ahora bien, aunque el antropocentrismo es la creencia mayormente aceptada, también hay posturas que no se centran en la superioridad humana, pero que igual aceptan el uso de animales. El veganismo cuestiona ambas porque, al final, implica imponer nuestra visión sobre los animales.

Foto por Lori

El bienestar animal es el conjunto de normas legales que regulan la explotación de los animales. Su objetivo es establecer condiciones que permitan una producción más eficiente y rentable para los humanos, al tiempo que pueden reducir el sufrimiento de los animales explotados. En otras palabras, esta política no cuestiona la legitimidad del uso de los animales, sino que gestiona dicha explotación para adecuarla a determinados estándares de trato definidos por quienes se benefician de ella; por lo tanto, es incompatible con el veganismo.

Foto por Varan NM

El bienestarismo es una postura ideológica que acepta que los animales sean explotados siempre que se intente reducir su sufrimiento. Se apoya en la teoría moral denominada «utilitarismo», que establece que una acción es correcta si beneficia a la mayoría, aunque implique usar a otros —humanos o no humanos— como medios para un fin. Desde esta mirada, lo importante es que se cumplan las normas de bienestar y que los animales explotados reciban un supuesto “trato humanitario”. Por eso, esta postura es opuesta al veganismo.

©ROMPEJAULAS

2026

Privacy Preference Center